-La vida se origina en un mundo en el que ya existen la materia y la energía. En la Tierra hay una corteza, mares y una atmósfera, cada cual con una determinada composición química.
Con la vida aparecen además unos sistemas particulares desde el punto de vista de la energía. En el mundo inorgánico, una roca, por ejemplo, tiene una estructura que no depende de que reciba o no energía. Por el contrario, un ser vivo solo puede serlo si se le aporta un continuo flujo de energía, el alimento, del que no puede prescindir. Podemos decir que los sistemas vivos se caracterizan porque no son desconectables de los flujos de energía.
Además, si un ser vivo no recibe energía, no solo deja de funcionar, sino que se destruye su estructura.
Entre los sistemas vivos se distinguen dos tipos: